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Por su posición geográfica, Cuba se encuentra situada en una latitud muy próxima al Trópico de Cáncer, lo que condiciona la recepción de altos valores de radiación solar durante todo el año, determinando el carácter cálido de su clima. Además, se halla en la frontera entre las zonas de circulación tropical y extra-tropical, recibiendo la influencia de ambas con carácter estacional.
En la temporada que va aproximadamente de noviembre a abril, las variaciones del tiempo y el clima se hacen más notables, con cambios bruscos en el tiempo diario, asociados al paso de sistemas frontales, a la influencia anticiclónica de origen continental y de centros de bajas presiones extra-tropicales. De mayo a octubre, por el contrario, se presentan pocas variaciones en el tiempo, con la influencia más o menos marcada del Anticiclón del Atlántico Norte. Los cambios más importantes se vinculan con la presencia de disturbios en la circulación tropical (ondas del este y ciclones tropicales).
El clima de la isla de Cuba es subtropical durante todo el año, temperaturas medias de 25° C, y unos 300 días de sol al año. La costa oriental es más calurosa que la occidental. Es una isla muy húmeda (el porcentaje de humedad oscila entre el 75% y el 95%), por lo que es conveniente tener siempre un impermeable a mano y usar ropa de algodón, como hacen los nativos.
La temporada de lluvias abarca de mayo a octubre, y es especialmente fuerte en los meses de septiembre y octubre. La estación seca, de enero a abril, es la más fresca en cuanto a temperaturas. En el otoño (de agosto a noviembre) a veces se producen huracanes y fuertes tormentas tropicales, pero se suele avisar a la población con suficiente antelación.
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