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La Mariposa (Hedychium Coronarium Koenig): Su nombre resulta del parecido al insecto lepidóptero. Aunque su origen es asiático, pero en las fértiles márgenes de ríos y arroyos, así como en otros lugares húmedos, se ha favorecido por el agradable clima y se ha adaptado maravillosamente al suelo cubano.
Es también paradigma de la gracia y la esbeltez de la mujer cubana y según la tradición oral, se cuenta que durante las guerras de independencia, en estas flores prendidas en velos y mantones, se escondían mensajes para el ejército libertador.
En Cuba es muy común desde el siglo XIX en los jardínes y patios, y también como especie naturalizada en lugares silvestres con suelos húmedos, como en las orillas de arroyos o ríos. Es muy apreciada desde tiempos coloniales por las mujeres, que entonces se adornaban y perfumaban con sus flores. Son muy usadas para ramilletes de novias. Tanta es su popularidad, que en 1936 fue declarada la Flor Nacional de Cuba por una comisión de botánicos y jardineros.
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